Este es un libro complejo e infrecuente, difícil de definir y lleno de referencias. Por una parte, se trata de una exposición filosófica que ofrece una disección de los seres humanos poniendo su foco en los instintos, los cuales analiza tanto en su raíz como en su resultado.
Como si fuera una gran lista con pecados y virtudes, por ella van desfilando el instinto de dominio territorial, el de autoconservación, el de competitividad y el de apego, entre muchos otros, así como de los sentimientos y conductas que generan, que pueden ser guerra, celos y miedo, y también el amor, la alimentación y las competencias deportivas.
A partir de cierto punto, el libro cambia de análisis a propuesta. Reconociendo que los sistemas políticos vigentes (izquierdas, derechas, anarquismo) apenas pueden ofrecer soluciones parciales y, tras un vistazo a la psicopatía del poder, hace un análisis de la libertad y el individuo. Luego, derivada de su razonamiento, presenta una nueva vía basada en el compromiso de cada persona y de la sociedad en conjunto con el sistema y las instituciones, al cual llama «compromisismo», donde el poder y la propiedad son colectivos. Con un detalle encomiable, describe cada uno de los aspectos de la nueva organización social, empresas, instituciones, el noviazgo y el cortejo, el matrimonio, las leyes y las penas correspondientes a cada delito, y un largo etcétera.