En la Sabana de Bogotá, en pleno corazón de Colombia, se han hallado registros arqueológicos que revelan la presencia de comunidades humanas que vivieron allí hace casi diez mil años, hacia el 7550 a. C. o 9550 AP. Estos primeros pobladores eran cazadores recolectores, pero no solo se dedicaban a conseguir su sustento y garantizar su supervivencia, sino que también desarrollaron complejas formas de pensamiento simbólico y crearon elementos especiales para realizar rituales y marcar lugares para recordar a sus muertos. Arqueología de la muerte presenta un estudio detallado de las prácticas mortuorias de los primeros habitantes de esta zona, en la colina de Checua, actual municipio de Nemocón, y propone una manera clara y estructurada de comprender cómo se realizaban los ritos funerarios y cómo operaban estas prácticas en su vida social.