El Río Cayapas serpentea como una arteria vital por las entrañas verdes de Esmeraldas, arrastrando consigo historias que el tiempo no ha logrado disolver. En 1996, sus aguas color arcilla reflejaban la belleza salvaje del noroccidente ecuatoriano: la selva tupida que se desploma sobre sus orillas, el canto de aves que atraviesa la neblina del amanecer, las canoas que surcan su cauce como agujas cosiendo comunidades dispersas en la inmensidad verde. Desde tiempos inmemoriales, este río ha sido la columna vertebral de Borbón y del cantón Eloy Alfaro, recibiendo en su seno las aguas del Onzole y el Zapallo Grande, hasta encontrarse con el Santiago en un abrazo que forma un delta poderoso antes de entregarse al Pacífico.
Para los Chachi, los Eperãra Siapidaarã y las comunidades afrodescendientes que habitan sus riberas, el Cayapas era el camino, el mercado, la vida misma. Cada curva del río guardaba memoria de generaciones que aprendieron a leer sus corrientes, a respetar sus crecidas, a arrancarle el sustento diario. La navegación fluvial tejía una red de parentescos, comercio y solidaridades en una región donde las carreteras eran apenas promesas.
Pero la belleza del Cayapas escondía ?como tantos lugares hermosos? cicatrices profundas. Los proyectos forestales comunitarios que surgieron en aquellos años buscaban que la madera se comercializara a precios justos, desplazando a los intermediarios. Fue un respiro breve en medio de un sistema extractivista que seguía devorando los bosques milenarios, dejando a su paso tierra erosionada y ríos heridos.
En ese paisaje de contrastes ocurrió lo que este libro se propone narrar. El mismo río que conectaba vidas fue testigo de una traición que desembocó en la muerte de cinco personas. Una masacre que manchó de sangre las aguas que alimentaban a las comunidades, que convirtió la belleza del Cayapas en escenario de una tragedia que aún pide ser contada.
Las aguas del Cayapas siguen fluyendo hoy, indiferentes al paso del tiempo, arrastrando consigo secretos que las corrientes nunca lograrán borrar del todo.