Chuck emprende un viaje para hacer fortuna y así poder casarse con su verdadero amor. Por desgracia, sus hermanos idénticos, Richard y Robert, no le traen más que problemas. Chuck siempre intenta hacer lo correcto, mientras que sus malvados hermanos aprenden una dura lección: nunca te metas con una bruja, especialmente con una que tiene una cantidad inusualmente grande de esponjosos gatitos blancos.